¿Qué es la radiación no ionizante?
La radiación no ionizante es un tipo de radiación electromagnética que no tiene la energía suficiente para dañar directamente el ADN, pero que sí interactúa con el cuerpo humano. Esta radiación es la base de lo que comúnmente se conoce como electrosmog. El electrosmog se refiere a la acumulación de campos electromagnéticos en nuestro entorno, generados por el uso constante de tecnologías como teléfonos celulares, antenas, Wi-Fi, Bluetooth, dispositivos inteligentes, electrodomésticos y líneas eléctricas. A diferencia de una sola fuente aislada, el electrosmog implica una exposición continua y simultánea a múltiples emisiones. Aunque el efecto biológico confirmado de la radiación no ionizante es el calentamiento de tejidos a niveles elevados, diversos estudios científicos continúan investigando posibles efectos biológicos asociados a exposiciones prolongadas, como alteraciones en el descanso, el sistema nervioso o el bienestar general. Por ello, el electrosmog es un tema de interés creciente en salud ambiental.
Radiación no ionizante
Factores como la cercanía a las fuentes emisoras, el tiempo de exposición y la cantidad de dispositivos activos influyen directamente en el nivel de electrosmog al que estamos expuestos. Reducir la exposición innecesaria, apagar equipos cuando no se usan y mantener distancia de las fuentes son medidas simples de prevención y precaución. Hablar de electrosmog no significa rechazar la tecnología, sino hacer un uso más consciente e informado, buscando un equilibrio entre conectividad, salud y bienestar en un mundo cada vez más digital.









